Iberia operará este lunes el 63% de los 343 vuelos programados, tras la cancelación de 128 servicios (el 37%) por la tercera jornada de la huelga de sus pilotos de una nueva tanda de treinta convocadas por el sindicato Sepla para todos los lunes y viernes hasta el 20 de julio.
Iberia informó ayer de que, debido a los servicios mínimos anunciados el lunes por el Ministerio de Fomento, tendrá que cancelar el próximo domingo un total de 91 vuelos por la convocatoria de la primera jornada de huelga de los pilotos del Sepla. Los vuelos afectados para el segundo día de huelga —el 29 de este mes— se conocerán «más adelante».
Iberia ha previsto con la cadena hotelera Meliá las pernoctaciones que fueran necesarias para atender a pasajeros que vean interrumpido su viaje con motivo de la huelga de pilotos de los días 18 y 29 de diciembre. La compañía afirma tener a su disposición más de 9.000 habitaciones en Madrid y sus alrededores para el día 18, anteriores y posteriores para mitigar los efectos de los paros convocados por los pilotos.
Los servicios mínimos fijados por la Dirección General de Aviación Civil durante la huelga convocada por el sindicato de pilotos Sepla en Iberia para los días 18 y 29 de diciembre garantizarán todos los vuelos entre la Península y las islas Baleares y Canarias, así como todas las conexiones entre islas dentro de los archipiélagos.
La Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur), que agrupa a las grandes empresas españolas del sector, emitió ayer un duro comunicado en el que reprobaba con «indignación» un paro que provocará «perjuicios» a miles de ciudadanos que se trasladan para «celebrar en familia unas fiestas tan entrañables». Además, generará «perjuicios económicos» al sector turístico español, que ya ha perdido dinero sólo con el runrún de la posible huelga. Y dará una imagen «desfavorable» de España en un tiempo de incertidumbre.
El colectivo de tripulantes de cabina de la aerolínea no secundará los paros
La polémica se originó en una votación en el Parlamento Europeo: la mayoría de parlamentarios no querían dejar de volar en clase ‘business’, aunque algunos de ellos rectificaron más tarde. El debate se centró, entonces, en si los políticos deben apretarse el cinturón en un periodo de ajustes como el actual.